BLANCA ANDREU

MARINA DEL LIBRO


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Báculo de Babel, Madrid, Hiperión, 1982.

Capitán Elphistone, Madrid, Visor, 1988.

De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, Madrid, Hiperión, 1980.

El sueño oscuro (recopilación, en un volumen, de la poesía escrita entre 1980 y 1989), Madrid, Hiperión, 1994.

La tierra transparente, Madrid, Sial, 2002.

Los archivos griegos, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2010

LA POESÍA DE BLANCA ANDREU:DEL SUEÑO OSCURO A LA TIERRA TRANSPARENTE

Blanca Andreu nació en La Coruña en 1959, vivió su infancia y adolescencia en Orihuela, y a los veinte años se trasladó a Madrid donde residiría durante la década de los ochenta. Su primer libro, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, fue Premio Adonais en 1980. Con su segundo libro, Báculo de Babel, obtuvo en 1982 el Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo. Capitán Elphistone, fue publicado en 1988. Blanca Andreu fue premio Ícaro de Literatura en 1982, aparece incluida en varias antologías y, tras un prolongado silencio y la vuelta a su ciudad natal, acaba de aparecer en este 2001, en la editorial SIAL, La tierra transparente.INo deja de tener un punto de ironía, sobre todo visto veinte años después, la fecha del colofón del primer libro de Blanca Andreu: febrero de 1981. Nos remite al meollo de la transición política española, y más allá de los accidentes históricos pasajeros, al territorio agitado, ruidoso y feraz de unos tiempos (muy alejados de la grisura anterior) donde brillaban una serie de signos para los jóvenes veinteañeros de cuando entonces. La extravagancia borgiana de Bélver Yin de Jesús Ferrero y una película oscura y única como Arrebato de Iván Zulueta; el díptico narrativo desternillante (El misterio de la cripta embrujada / El laberinto de las aceitunas) de Eduardo Mendoza y un libro de poemas erótico, Los devaneos de Erato de Ana Rossetti; publicaciones efímeras y grupos de rock también efímeros que sonaban en Radio 3 y tocaban en Rock-Ola: Parálisis Permanente, Paraíso, Décima Víctima, El Aviador Dro, Derribos Arias...días de fiebre, días de libertad. De una niña de provincias...irrumpe en este panorama pero era ya de por sí una carga de profundidad.Desde el exilio poético que representan sus Imágenes para Crusoe, Saint-John Perse celebra jubiloso al Extranjero: ³¡Toda cosa en el mundo me es nueva! Y el nacimiento de su canto no le es menos ajeno². ³Pero me fui bebiendo vino de exilio en la boca de piedra² nos recuerda la niña Blanca en su Chagall. Virgen bebida extrema y vena madre que nos traerá la dicha del fin, de un fin. Este libro supuso el resplandor oscuro de una piedra preciosa, un raro objeto que tenía valor por sí mismo en su radical autosuficiencia. El poema -musical y febril, creador y reivindicador de adicciones- se concibe como fruto cifrado o como vela para la travesía, y no es ajeno a una sensibilidad que tenía mucho del Rubén modernista y de los grandes títulos del surrealismo en español : Poeta en Nueva York, Residencia en la tierra, La destrucción o el amor. Aparece como un teatro solitario de metáforas últimas, de nombres adorados ya en su sonoridad - Heliogábalo, Rilke el poeta, Cioran, Baudelaire- y al fondo, en un telón soñado y vivido, están el ligero Mediterráneo, la prohibición de envejecer, la gavilla del sueño barbitúrico y un Mozart anfetamínico preámbulo de pájaros: Blanca in the sky with diamonds. Pues hay que ³creer en la poesía, y en la intolerancia de la poesía, y decir niña, o decir nube, adelfa, sufrimiento...² Era un libro escrito con la tinta verde de un corazón dorado.Así morirán mis manos oliendo a espliego falsoy morirá mi cuello hecho de musgo,así morirá mi colonia de piano y de tinta.Así la luz rayada,la forma de mi forma,mis calcetines de hilo,así mi pelo que antes fue barba bárbara de babiloniosdecapitados por Semíramis.Por último mis senos gramaticalmente elípticoso las anchas caderas que tanto me hicieron llorar.Por último mis labios que demasiado feroces se volvieron,el griego hígado, el corazón medieval,la mente sin cabalgadura.Así morirá mi cuerpo de arco cuya clave es ninguna,es la música haciendo de tiempo, verde música sacra con el verde del oro.Se trata también de un libro nocturno que canta la gesta y el ara sacrificial de la noche, sus labios impacientes y las palabras como estrellas (³todo lo que se alza cuando la noche se alza²). El resplandor de un largo poema oval que es un salto al vacío. Y el libro se puede leer asimismo como un canto de amor oscuro, como un Jean Genet pero en más mujer. Amor ³como un vino escrito², raro alcohol tatuado de metáforas definidor de un paisaje alucinógeno que constituye una alianza con el lector. La hermosura de los hermafroditas, la sombra de Virginia Woolf, los ángeles varios y un cadáver de albatros con la mirada azul parecen cifrar una forma violenta de alejarse, un palimpsesto convulso de lecturas y quereres, una mirada enfebrecida no exenta de ternura. El desastre rimbauldiano de los veinte años a este lado del paraíso.Amor de los incendios y de la perfección, amor entre la gracia y el crimen,como medio cristal y media viña blanca,como vena furtiva de paloma:sangre de ciervo antiguo que perfumelas cerraduras de la muerte.IIMediada la década de los ochenta, nos encontramos con que la elegía lírica, la temporada en el infierno y el daguerrotipo traspasado en veneno de colores dejan paso al navío, y al cuaderno de bitácora, del sombrío capitán Elphistone. Es un libro que revela otra fiebre más interior y de más largo alcance. Dedicado a Juan Benet, que fuera hasta su muerte marido de la autora y cuya persona impregna toda esta invitación al viaje de heredad romántica, se abre con una significativa cita de Melville: ³Con grandes aspavientos el filósofo Catón se arrojó sobre una espada, en cambio yo, sencillamente, me embarco². Un halo visionario parece acompañar la travesía lírica. Siempre bajo la advocación del Holandés, se puede establecer un juego de analogías y de correspondencias con otros barcos míticos. El breve e intenso conjunto de poemas recuerda aquella isla sin nombre que no está en el mapa -la isla de las almas perdidas- que sirvió para que una aventura de H. G. Wells se convirtiera en una meditación sobre el poder y el deseo; y , todavía más, nos sentimos cercanos al velero del lobo Larsen, el lobo de mar de Jack London, que en su gabinete de lectura de a bordo (Milton, Poe, Nietzsche, De Quincey) resumía la visión del mundo de un rebelde ángel caído que inmortalizase en imperecedero blanco y negro Edward G. Robinson. La luna que vela en el silencio como un pálido fuego sin ley parece coronar esta ³Ofrenda²:Decidme, agua, fuego furioso, lluvia del infierno,sobre la grande mar redoblan los tamboresdel enemigo viento y retumban como campanaslos lingotes de cobre en la sentina.Decidme, lastre o mercancía, fardos de especias, negrosfueron sacrificados al gran ladrón, fueron por la bordasombras raptadas, ropas, animalesy una mujer.Por otra parte, un elegante toque de horror gótico, un aroma de misterio indisoluble de su equipaje onírico de belleza, recorre el velero desde las bodegas con su caga de café hasta el velamen pendenciero. Sobre Elphistone escribió el propio Juan Benet: ³No es tan sólo un nombre, recibido y transmitido por generaciones que lo acatan, vinculado al mando en el mar, esa noble e inalcanzable entelequia. Es, sobre todo, la reducción a una palabra del desorden provocado por la obediencia a una orden y la manifiesta rebeldía de una naturaleza que juega con su amo y acepta sus reglas, pero en todo momento es capaz de enseñar sus dientes². Exquisita fantasmagoría escrita sobre las olas tormentosas y los días de valor. Se trata pues de un libro pintado en negros, melancólico retrato lírico de un oscuro capitán, dandy de los mares, intrépido en su dignidad celestial, ³como un rey de este mundo perdido en las leyendas².IIITras largos años de silencio, que han acompañado el aprendizaje de una íntima evolución espiritual de la autora, acaba de aparecer La tierra transparente. Un esfuerzo de claridad -paralelo a un cierto anhelo de comunión amorosa con los demás y con el mundo- recorre las diversas secciones, hasta diez, de que se compone el libro. Algunas de ellas seguirán creciendo en el corazón de la autora y en su escritura, viajera por tiempos y espacios diversos y de gran expresividad imaginativa y sugerente musicalidad. Así, caben desde un inicial Poema Árabe-Isabelino hasta el recuerdo enamorado del libro de Juan, la convencida reivindicación becqueriana o el guiño surrealista y experimental. Uno de los centros del caleidoscopio en esta apertura hacia la luz y la plenitud es el sitio en forma de monasterio donde pretenden caber todas las religiones y al que no es ajena la dedicatoria a Vicente Ferrer: las ideas de lo divino (el juego de lo lírico y de lo dialéctico) resueltas en esa flecha de diamante fino que es el poema.Hasta Ti llegan los suspiros que se escapancomo palomas de los pechos de los hombresy las lágrimas, que son palabrasy son el capital de los amantesantes de que se cuajen en los ojosya están en Ti suplicandoOlivo CelestePatria de la plenitudO bien nos encontramos con la invención de un recuerdo de viaje (Bombay, la Puerta de la India y los manglares cercanos de la isla de Elefanta) que transfigura la captura lírica del deslumbramiento a través del sueño; ya no oscuro sino revelado en la piedra preciosa que toca, purifica e ilumina:Junto al mar que deslumbra como una lluvia que pasara ardiendocomo una mano azul interminableo como un cielodonde tocara tierra mi nostalgiay junto a los ramajes plateadosque brotan de las aguas como en sueños-semejantes a sueños-bebo vino de estrellasy sonrisas.Esmeraldas oscuras me salpican.Blanca Andreu concibe la poesía como profecía y sabe que se vive como se escribe. La búsqueda de la transparencia reina en su mirada, y el océano a los pies de su ciudad natal y que se abre infinito tras el finisterre corona la canción de su alma en ese mar rosa verde de salvación y de amor del que esplenden una serie de Marinas a modo de acuarelas:Oceánidos IIAy ballestas de platasobre los matorralesde la espumaque lanzáis como flechasvuestro cuerpo en el salto.Ay sabios adivinosvoladoresdelicadosdélficosdelfines.Tórtolas de las aguas.Sobre los blancos matorralestambién vosotrosmorís de amor.
Angel Rodríguez Abad. Revista Hispano Cubana HC 2002

Blanca Andreu

El primer mundo me recuerda cada vez más a María Antonieta, no sé por qué. Ah, sí, debe ser por aquella pequeña frase que se le atribuye: "¿No tienen pan? ¡Pues que coman bollos!".

Blanca Andreu said...


El poema fue escrito o bien cuando la invasión era inminente o en los primeros días del conflicto. Fue publicado en la portada de "El Mundo". Nació del siguiente modo: tengo un sobrinito que ahora va a cumplir cinco años. Poco antes de la guerra, le pregunté a su madre una estupidez: "¿Lo quereis mucho?". Y ella me respondió: "Lo queremos muchísimo." Lo dijo de un modo que me conmocionó.Un día estaba en mi casa mirando al mar y me vino a la mente lo que podían estar sintiendo las madres jóvenes de Irak al saber en peligro a sus bebes. Entonces, sin esperarlo, sufrí un desgarramiento por ese "muchísimo amor", amenazado a causa del afán de lucro de esos "hombres viejos que llevan corbatas y beben martinis"que dominan el mundo. Lo escribí con lágrimas y creo que también con alguna gota de sangre del corazón de las jóvenes madres de Irak, que llegó hasta mí. Es el único poema de tema político que he escrito hasta ahora.

Desde Irak

Respóndeme, político, ¿por qué
quieres desfigurar la faz del mundo?
¿Por qué quieres cortar
las cabezas azules de mis templos?
¿Por qué quieres
salpicar con mi sangre
a tu pueblo inocente?
¿No sabes que si envías
la muerte a visitarme
volverá sobre ti,
boomerang en retorno?
¿Por qué quieres
matar mi casa
romper mi niño
quemar mi perro?

Blanca Andreu